Análisis

Isabel García ya está en Val di Sole y abrirá expediente en los Mundiales

La joven costarricense Isabel García ya se encuentra en Val di Sole, Italia, donde esta semana vivirá una nueva experiencia internacional al disputar los Campeonatos Mundiales de Mountain Bike en la categoría Sub-23.

La menor de las hermanas García llega a esta cita mundialista después de haber vivido un debut de ensueño en la Copa del Mundo de Les Gets, Francia, donde aprovechó el golden ticket obtenido en suelo costarricense para enfrentarse por primera vez a una de las parrillas más competitivas del planeta.

Isabel, corredora del Colono Bikestation Kolbi, consiguió ubicarse en la posición 63 en territorio francés, un resultado que, aunque estuvo lejos de sus expectativas, representó una experiencia invaluable al competir contra las mejores exponentes del mundo.

Ahora, este jueves tendrá una nueva oportunidad de medirse ante la élite internacional, cuando tome la salida en la prueba de XCC Sub-23, en lo que será su primera participación mundialista.

Un padre, un entrenador y un compañero de sueños

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Detrás de Isabel, como también de Miguel, Marisol y su sobrino Alejandro, existe una figura que difícilmente pasa desapercibida en los eventos de mountain bike: don Carlos García, padre, entrenador y acompañante incansable.

Con su característica voz fuerte, su gorra como protección ante el sol y una energía que parece no agotarse nunca, don Carlos pasa horas siguiendo cada movimiento de sus hijos y apoyando a quienes comparten el camino del ciclismo.

En los trillos ya muchos reconocen su voz. Su presencia no se limita a su propia familia, pues también suele aconsejar y respaldar a otros corredores costarricenses, siempre de manera enérgica, pero educada.

Quizá en cada competencia sume kilómetros sin aparecer en ninguna clasificación, caminando de un punto a otro para seguir a Miguel, Marisol, Isabel y Alejandro. Pero esos kilómetros tienen un significado especial: son parte del esfuerzo de un padre que ha decidido convertir los sueños deportivos de sus hijos en una parte importante de su propia vida.

Don Carlos ha cruzado fronteras junto a su familia para acompañarlos en la búsqueda de sus objetivos, siempre de una manera discreta y sin buscar protagonismo.

Y precisamente por eso vale la pena detenerse un momento y recordar una frase que resume buena parte de esa historia:

“¿Qué no hace un padre o una madre por ver felices a sus hijos?”

Con mucho o con poco, papá y mamá realizan grandes esfuerzos para vernos felices, cumplir nuestros anhelos y, sobre todo, acompañarnos en el camino hacia nuestra realización personal.

Madurez ante un golpe de realidad

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Horas después de la competencia en Les Gets conversamos con Isabel sobre ese puesto 63. Ella misma tenía claro que el resultado no era el que esperaba.

Sin embargo, lejos de asumirlo como un fracaso, su reacción mostró madurez.

Isabel habló de lo emocionante que resulta compartir una parrilla con las mejores del mundo y, en lugar de renunciar a la meta, entendió que todavía existe mucho por aprender y mejorar.

La carrera, para ella, no termina en Les Gets. Tampoco comienza ni termina en Val di Sole.

Cada competencia representa una oportunidad para adquirir experiencia, conocer el nivel internacional y entender qué necesita mejorar para continuar acercándose a ese grupo de corredoras con las que hoy comparte escenario.

Para Isabel y don Carlos, estas pruebas significan mucho más que un resultado o una posición en la clasificación.

Son experiencias que forman, enseñan y alimentan un sueño.

Y ahora, en Val di Sole, Isabel tendrá una nueva página para comenzar a escribir su historia mundialista.

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