El francés Paul Seixas, una de las grandes apuestas de la selección gala para el Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta en Montreal, terminó completamente decepcionado tras quedar fuera de la lucha por las medallas en la prueba de fondo masculina.
El corredor de 19 años, ficha del Decathlon, había llegado al Mundial con un importante cartel después de sorprender en la contrarreloj individual, donde consiguió la tercera posición pese a no partir como uno de los principales favoritos.
Sin embargo, en los 274 kilómetros de la prueba de fondo, Seixas terminó pagando el esfuerzo de una carrera que tuvo un ritmo elevado durante buena parte del recorrido.
La selección francesa tomó protagonismo en el pelotón y endureció la carrera con el objetivo de colocar a su líder en una posición favorable para afrontar los kilómetros decisivos. No obstante, en los últimos cinco kilómetros Seixas comenzó a sufrir fuertes calambres que terminaron alejándolo de la pelea por las medallas.
El francés cruzó la meta en la posición 15, a 2:47 del nuevo campeón mundial, Brandon McNulty.
“Quizá acabaron destrozando a su propio líder”

El elevado ritmo impuesto por Francia también fue comentado por algunos de los principales protagonistas de la carrera. El belga Remco Evenepoel, quien sufrió los ataques y el fuerte paso de la selección francesa, calificó de particular la estrategia desarrollada durante la jornada.
“Fue una carrera realmente extraña por el ritmo tan alto que impuso Francia. Quizá también acabaron destrozando a su propio líder”, señaló Evenepoel.
Sin embargo, Seixas evitó responsabilizar públicamente a sus compañeros y centró su explicación en los problemas físicos que sufrió durante el tramo final.
Tras cruzar la meta, el corredor francés fue entrevistado por Eurosport y mostró una enorme frustración por lo ocurrido. En varias ocasiones dejó claro que no tenía deseos de profundizar sobre lo sucedido.
“Es una vergüenza lo que he hecho, sufrir calambres así… Es un error de principiante. Debe haber sido la hidratación, no lo sé. Tampoco tengo muchas ganas de hablar de ello”, afirmó.
Seixas también habló de la sudoración que experimentó durante la carrera y apuntó a un posible problema con su hidratación como una de las razones de los calambres que terminaron condicionando su resultado.
“Mis compañeros no merecen un líder así”

A pesar de su decepción, el francés fue enfático al reconocer el trabajo realizado por sus compañeros de selección.
“Cuando empecé a tener calambres sabía que iba a ser complicado, pero pensé en mis compañeros, en todo lo que habían hecho, y aguanté hasta la muerte”, comentó.
Y agregó:
“Es extremadamente frustrante luchar para terminar así. Es culpa mía y estoy tremendamente decepcionado con lo que he hecho”.
Las palabras reflejan la frustración de un corredor que llegaba al Mundial como una de las figuras jóvenes a seguir y que terminó viendo cómo sus posibilidades de pelear por el podio se desvanecían en los kilómetros finales.
Después de la llegada, algunas personas intentaron acercarse para darle apoyo, pero Seixas dejó claro que no era el momento que necesitaba consuelo.
El joven francés prefirió mantenerse apartado y señaló que necesitaba tiempo para asimilar lo ocurrido después de una jornada en la que su selección trabajó durante buena parte de la carrera para colocar a su líder en posición de luchar por el título mundial.