Hablamos con un profesional sobre el dolor, el cálculo y la soledad de los metros finales de un puerto.
«El último kilómetro no se corre con las piernas, se corre con la cabeza», nos dice nada más sentarse. Y a partir de ahí, la conversación es un viaje al límite.
Habla del dolor como de una información, no como de un enemigo. De los rivales, de la respiración, del momento exacto en que sabes que vas a ganar o a perder.
Una charla larga, honesta, sobre lo que no se ve en la retransmisión.