Crónica

Julian Alaphilippe pone punto final a su carrera profesional

El francés, doble campeón del mundo y ganador de seis etapas del Tour de Francia, decidió no continuar con el Tudor Pro Cycling y adelanta su retirada del ciclismo profesional.

Julian Alaphilippe, uno de los ciclistas más carismáticos y exitosos de su generación, ha decidido poner punto final a su carrera profesional. El francés anunció su retirada este jueves, según informó el diario francés L’Équipe, cerrando una trayectoria marcada por títulos mundiales, victorias en las grandes clásicas y algunos de los momentos más emocionantes del ciclismo de la última década.

A sus 34 años, Alaphilippe había firmado con el Tudor Pro Cycling hasta finales de 2027, pero tomó la decisión de no cumplir ese último año de contrato y finalizar su trayectoria después de la presente temporada.

Con su retirada desaparece también uno de los últimos grandes referentes del ciclismo francés.

Dos veces campeón del mundo

El momento más brillante de la carrera de Alaphilippe llegó entre 2020 y 2021, cuando consiguió algo reservado para muy pocos: conquistar dos veces consecutivas el Campeonato Mundial de ruta.

En 2020, en Imola, Italia, protagonizó una exhibición para convertirse por primera vez en campeón del mundo. Un año después, en Flandes, defendió el arcoíris con una actuación todavía más impresionante.

En Bélgica, Alaphilippe atacó a más de 17 kilómetros de la meta y nadie pudo seguir su ritmo. Cruzó la línea de llegada en solitario y se convirtió en bicampeón mundial consecutivo.

Aquella victoria lo colocó definitivamente entre los grandes corredores de su época.

Un palmarés de primer nivel

Alaphilippe termina su carrera con un palmarés que incluye seis victorias de etapa en el Tour de Francia, además de haber vestido durante numerosas jornadas el maillot amarillo de la carrera francesa.

También ganó pruebas de enorme prestigio como la Milán-San Remo de 2019, la Clásica de San Sebastián de 2018, la Strade Bianche y la Flecha Valona, competición que conquistó en varias ocasiones.

Pero más allá de los números, Alaphilippe se convirtió en uno de los corredores más reconocibles del pelotón.

Su manera de atacar, su capacidad para competir en terrenos diferentes y, especialmente, su personalidad sobre la bicicleta hicieron que fuera uno de los grandes ídolos del público francés.

Del maillot amarillo al arcoíris

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Uno de los capítulos más recordados de su carrera llegó precisamente en el Tour de Francia.

Alaphilippe consiguió vestir el maillot amarillo en diferentes ediciones y durante 2019 protagonizó una de las grandes historias de la carrera. El francés resistió durante días al frente de la clasificación general y llegó incluso a ampliar su ventaja en una contrarreloj.

Finalmente no pudo ganar el Tour, pero aquella actuación lo convirtió en uno de los grandes protagonistas de la carrera.

Su popularidad en Francia creció todavía más y durante varios años fue considerado el gran referente del ciclismo masculino de su país.

El comienzo del declive

Después de conquistar su segundo Mundial en 2021, la carrera de Alaphilippe comenzó a cambiar.

Las lesiones y las caídas afectaron su continuidad y poco a poco dejó de mostrar la versión explosiva que había caracterizado sus mejores años.

El paso del Deceuninck-Quick Step al Tudor Pro Cycling tampoco consiguió devolverle a los primeros planos de manera constante.

Aunque continuó consiguiendo resultados y protagonizando escapadas y actuaciones destacadas, ya no era aquel corredor capaz de atacar y romper las carreras con la facilidad de sus mejores temporadas.

El Tour de Francia de este año terminó ofreciendo una de las últimas imágenes de esa realidad. En la etapa 20, con llegada en Alpe d’Huez y victoria de Richard Carapaz, Alaphilippe cruzó la meta a más de 25 minutos del ecuatoriano, acompañado por su compatriota Warren Barguil.

Aquella jornada fue una de las señales de que el final de su carrera podía estar cerca.

Se va una generación

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Con la decisión de Alaphilippe también se marcha uno de los grandes nombres de la generación que dominó buena parte del ciclismo internacional durante la década pasada.

El francés deja atrás los dos maillots arcoíris, seis triunfos de etapa en el Tour, victorias en monumentos y clásicas históricas, además de innumerables días como protagonista de las principales carreras del mundo.

Pero quizá su mayor legado sea la forma en que compitió.

Alaphilippe fue un corredor que convirtió el ataque en su identidad y que durante años llevó al público francés a creer que podía ganar prácticamente cualquier carrera.

El ciclismo francés pierde a uno de sus grandes ídolos.

Julian Alaphilippe cuelga la bicicleta y deja atrás una carrera que difícilmente podrá olvidarse.

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