Análisis

Cannondale cierra su histórica sede en Connecticut y 143 trabajadores perderán su empleo

La reestructuración de Cannondale continúa avanzando y ahora golpea directamente sus raíces en Estados Unidos. Tras el cierre de su proyecto de competición Cannondale Factory Racing, la marca estadounidense afronta el cierre de su histórica sede en Wilton, Connecticut, donde nació en 1971.

Cannondale, que forma parte del grupo empresarial neerlandés Pon.Bike desde 2022, anunció el cierre definitivo de estas instalaciones, una decisión que dejará sin empleo a 143 trabajadores y marcará el final de una etapa para una de las marcas más reconocidas de la industria del ciclismo.

Según la información comunicada por Maggie Lansdale, vicepresidenta global de Recursos Humanos de Cycling Sports Group, el proceso comenzará en diciembre y se extenderá hasta finales de 2027, cuando concluirán las operaciones en la sede estadounidense.

Entre los puestos afectados figuran profesionales vinculados a la ingeniería de bicicletas de montaña, la dirección global, las áreas de ingeniería y el desarrollo de producto. Se trata de departamentos fundamentales para una marca que ha construido buena parte de su identidad alrededor de la innovación y el diseño de bicicletas.

Países Bajos será el nuevo centro de operaciones

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La reorganización contempla trasladar las funciones de la sede de Wilton a Woudenberg, en Países Bajos, donde Cannondale quedaría integrada de forma más estrecha en la estructura de Pon.Bike.

El grupo empresarial también tiene bajo su propiedad marcas como Cervélo y Santa Cruz, por lo que estos cambios forman parte de una estrategia más amplia para reorganizar sus operaciones y aprovechar las sinergias entre las diferentes compañías de su cartera.

Cannondale continuará desarrollando productos y mantendrá su presencia en el mercado internacional. Sin embargo, la reestructuración también contempla cambios en el modelo de distribución y en la atención a las tiendas estadounidenses, que podrían trabajar con distintas marcas pertenecientes al grupo.

El cierre también afectará a Países Bajos

Cannondale cierra su histórica sede en Connecticut y 143 trabajadores perderán su empleo

La reestructuración no se limitará a Estados Unidos. La planta de ensamblaje de Cannondale en Almelo, Países Bajos, también tiene previsto cerrar sus operaciones, una medida que afectaría a otros 120 trabajadores.

De esta manera, el proceso de reorganización contempla la eliminación de puestos de trabajo en dos de sus principales centros de operaciones, mientras la compañía prepara una nueva distribución de sus actividades industriales.

La producción se trasladaría a instalaciones en Lituania y Alemania, con el objetivo de integrar estas operaciones en la estructura industrial de Pon.Bike, sin que las marcas pierdan su identidad ni sus respectivos catálogos de productos.

Cannondale seguirá en el mercado, pero con una estructura diferente

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Aunque el cierre de su histórica sede representa un cambio importante para Cannondale, la marca no desaparecerá del mercado. La compañía continuará con el desarrollo y la comercialización de sus bicicletas, pero bajo una organización diferente y con una mayor integración en la estructura de Pon.Bike.

La decisión supone un giro significativo para una firma que nació en Connecticut en 1971 y que durante décadas construyó su reputación alrededor de la innovación en el ciclismo de carretera y montaña.

Ahora, con el traslado de funciones a Europa y el cierre de instalaciones en ambos lados del Atlántico, Cannondale inicia una nueva etapa empresarial que deja importantes interrogantes sobre el futuro de sus equipos de trabajo, su estructura de desarrollo y la relación con el mercado estadounidense.

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